Velocidad. La obra del pintor Francesco Zavattari


Velocidad
La obra del pintor Francesco Zavattari

por Valerio Evangelisti, afamado escritor italiano
Translation by Diego Sìmini

La primera analogía que un espectador cree percibir es con Kandinskij, por el nivel de abstracción y por la refinada selección de colores, pero Francesco Zavattari pinta de una manera muy personal, original, porque su pintura procede de anhelos espirituales que le pertenecen solo a él.
Hasta el más indiferente de los observadores, frente a una pintura de Zavattari, no puede comentar: es bella. Ya que en estas pinturas la belleza no deriva de este o aquel elemento ­ líneas, palabras, dibujos cuyo estilo es falsamente infantil, flores, caritas, relojes (sobre todo relojes) sino de la coherencia de la composición y del cromatismo del conjunto.
El artista interpreta lo exterior iluminándolo con su interior. De esta manera nos presenta un entramado complejo, al igual que su realidad síquica. 
No es ingenua en absoluto la pintura de Zavattari, y en especial no apunta al tebeo, sino por lo contrario,  en estas obras aflora una figuración de estados de ánimo que pasan de la tranquilidad a la angustia y a la inquietud, expresadas con trazos y colores cuyo equilibrio está lleno de sabiduría. Todo ello con relojes omnímodos que nos recuerdan que en la tela hay un instante preciso de su vida, no importa si dulce o amargo.
Todo está en movimiento. He aquí la diferencia más importante con otras formas de abstractivismo. No hay un momento de inmovilidad. Más que una sucesión de realidad y fantasías cambiantes, vemos un tránsito desenfrenado y nervioso de percepciones y sensaciones, sin una sólida base en que todo pueda apoyarse
definitivamente. Estamos lejos tanto de Kandinskij como del tiempo dilatado y casi inmóvil de Salvador Dalí.

En Francesco Zavattari nada es estable. Es el poeta del frenesí, de la búsqueda inquieta, de las sensaciones desgarradoras, de la incertidumbre. Sus relojes deberían capturar un momento "fugaz aunque bello", como el que buscaba Fausto. Sólo que a su vez resultan inestables, no consiguen atrapar un instante determinado, aplastados y deformados por el mismo tiempo que marcan.

Zavattari pinta el desasosiego frente a ritmos demasiado acelerados para cristalizar las percepciones. Es la descripción de una experiencia que no es solo suya.

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Read the English version translated by Albert G. Storace
Read the Russian version, translated by Olga Vakula
Read the German version, translated by Ghislaine Roessler
Read the French version, translated by Laurette Gonzalès